Trastornos de ansiedad en los adultos

La ansiedad es una emoción normal en el ser humano, que se expresa con síntomas psíquicos (nerviosismo, inquietud, angustia, sustos/sobresaltos) y físicos (palpitaciones, sudoración, temblores, etc...). Cuando su intensidad o la manera en que se produce afecta significativamente a la vida o a la salud, hablamos de trastornos de ansiedad.

Los trastornos de ansiedad son muy diferentes entre sí. A veces, la ansiedad es el síntoma principal (crisis de angustia, trastorno por ansiedad generalizada...), o bien, es lo que experimenta la persona cuando se enfrenta a un estímulo externo (fobias simples, agorafobia...) o aparece al resistirse a ciertos pensamientos o actos repetitivos, considerados absurdos pero al mismo tiempo inevitables (trastorno obsesivo compulsivo).

La ansiedad puede expresarse también de manera corporal. Se trata de una gran variedad de síntomas físicos reales, que pueden afectar a diversos órganos (trastornos de somatización), o bien desarrollar una extrema sensibilidad y temor infundado a las enfermedades (hipocondria).

La causa de los trastornos de ansiedad aún no está clara, y seguramente responde a la combinación de diferentes factores. En los trastornos con una sintomatología más específica, la influencia de factores hereditarios o biológicos puede ser mayor.

¿Son muy frecuentes?

  • Solos o en combinación con otros trastornos, un 7% de la población general puede padecer este tipo de problemas.
  • Un 25% de los pacientes que van al médico de cabecera padecen sintomatología de ansiedad, asociados generalmente a otros diagnósticos médicos. Esto hace que no siempre se detecte y por tanto, se trate adecuadamente.

Tratamiento

  • El tratamiento farmacológico puede ayudar en los casos más graves.
  • La psicoterapia básica, la de soporte, la de resolución de problemas o las técnicas de desensibilización pueden ser muy útiles.
  • Técnicas de relajación.

Es importante...

  • La mayor parte de los problemas de ansiedad son pasajeros y de intensidad leve-moderada. Revisar las fuentes de estrés y tratar de afrontarlas, puede ser de ayuda.
  • Hay que investigar la frecuente asociación con problemas de la propia vida sobre los cuáles se puede actuar con medidas higiénicas o de clarificación y soporte.
  • Conviene consultar cuando los síntomas de ansiedad interfieren en las actividades habituales o se alargan en el tiempo.
  • Frente a una sintomatología intensa o específica como pueden ser las crisis de angustia, la agorafobia o el trastorno obsesivo, conviene consultar sin demoras, ya que puede empeorar y limitar mucho la actividad cotidiana